Llegó la paz. Tardó muchos años, demasiados... pero llegó, y España ha alcanzado, al terminar el siglo XX y comenzar el XXI, una situación social, política y económica que jamás imaginaron los intelectuales del 98. Hablar todavía de decadencias, regresar a los viejos adjetivos de la negrura paleta, repetir el antiguo monólogo de penas, es seguir caminando por un lienzo de Goya. Hoy el llanto ha cesado. Las palabras no son ascuas. Ya no son españoles los que no pueden ser otra cosa. Ya no atardece a todas horas. Hoy la historia no da melancolías, sólo esperanza... La esperanza que convive con el silencio de tantos años, con el hielo, pero también con el rumor de los sueños y el batir de alas.
viernes, 20 de agosto de 2010
Los mitos de la Historia de España. (22)
Llegó la paz. Tardó muchos años, demasiados... pero llegó, y España ha alcanzado, al terminar el siglo XX y comenzar el XXI, una situación social, política y económica que jamás imaginaron los intelectuales del 98. Hablar todavía de decadencias, regresar a los viejos adjetivos de la negrura paleta, repetir el antiguo monólogo de penas, es seguir caminando por un lienzo de Goya. Hoy el llanto ha cesado. Las palabras no son ascuas. Ya no son españoles los que no pueden ser otra cosa. Ya no atardece a todas horas. Hoy la historia no da melancolías, sólo esperanza... La esperanza que convive con el silencio de tantos años, con el hielo, pero también con el rumor de los sueños y el batir de alas.
jueves, 19 de agosto de 2010
Los mitos de la Historia de España. (21)
Hacia 1914 Unamuno escribía: "Toda España está progresando, y está progresando muchísimo, digan lo que digan los agoreros de desdichas." En 1926, Ramiro de Maetzu, decía: "En tiempos que, afortunadamente, se van alejando, era costumbre acusar a España de esta inadaptación a las esencias de la modernidad. La transformación rápida de España hace imposible que estos juicios se mantengan. También España se moderniza."
Los mitos de la Historia de España. (20)
Al filósofo Ortega el defecto de España le parecía congénito, su historia era la historia de una decadencia, pues siempre había llevado una existencia sonámbula. En España, escribía el pensador madrileño, la anormalidad había sido normal. El presente era la polvareda que había quedado después de que la gran ruta histórica hubiera pasado. "Cuando se atraviesan los Pirineos y se ingresa en España, se tiene siempre la impresión de que se llega a un pueblo de labriegos... Hay pueblos que se quedan por siempre en ese estado elemental de la evolución, que es la aldea..."
miércoles, 18 de agosto de 2010
Los mitos de la Historia de España. (19)
España no volvió a mandar en Europa pero tampoco se convirtió en una potencia de segundo rango. Luego de la guerra de Sucesión, los Borbones reconocieron que debían despojarse de las apariencias vanas del pasado y acomodar el horizonte de la monarquía a sus posibilidades reales. La monarquía de Felipe V, Fernando VI y Carlos III, mutilada en Europa con las pérdidas de Utrecht -Bélgica, Nápoles, Sicilia, Cerdeña, Gibraltar, Milán y Menorca- reconstruyó la Armada, llevando a los mares una poderosa escuadra y recuperó influencia, internacional. La historia de la decadencia narra con detalle el descalabro de la escuadra del ministro Alebroni en aguas de Sicilia, los ataques ingleses a Vigo y los continuos fracasos del ejército español ante las murallas de Gibraltar, pero pasa por alto la recuperación de Nápoles y Sicilia tras la guerra de Sucesión polaca, la obtención de la Luisiana en 1763 después de la guerra de los Siete Años o la posesión de Menorca y la Florida como consecuencias de la guerra de la Indepednecia de Estados Unidos.
Jamás fue mayor el Imperio español en América que en 1780.
Los mitos de la Historia de España. (18)
Economía, gobierno, monarquía, gentes, ciencia, arte, literatura... todo en España se había reducido a comienzos del siglo XX a un continuo derrumbarse en el abismo. Literatos antes que cronistas, la imagen del pasado que los del 98 llevaban en su interior -eco de las imágenes construidas por la historiografía liberal- arrastraba consigo vestigios de un esplendor devastado. Los juicios tan frecuentemente negativos que hicieron sobre el lugar de España en el mundo, sus dudas y compunciones, nacían de contrastar la "inercia" y el "olvido" del presente con el mito de un jardín imaginado, una supuesta edad de oro: una Castilla mística y guerrera que situaban entre los versos del Romancero y el reinado de Carlos V.
Los mitos de la Historia de España. (17)
La idea de la decadencia española es un mito, una historia de niebla que se mueve por un océano de papel, de naufragios; una hsitoria que lleva mucha muerte dentro, como un réquiem que asciende por los reinos de los Austrias al caer el siglo XVI, dobla el XVII, enlaza la monarquía de los borbones en el XVIII y encadena la nación liberal del XIX hasta asfixiarla despiadadmente, hasta dejarla "sin pulso" el año 1898. El mito arrastra, por tanto, diversas épocas e imágenes; su rumor está hecho de coros y tiempos completamente distintos.
Los mitos de la Historia de España. (16)
Más allá del exilio republicano, en España hay una larga historia de intolerancia y de sangre, una historia de éxodos y de llanto, diciéndose y escribiéndose para siempre, diciéndose y escribiéndose entre el humo de las hogueras y la bruma de los presidios. En España late un pasado doliente y desengañado que ha arrancado parte de sus raíces y que ha obligado a muchos españoles a vivir transterrados, sobremuriéndose. A veces dentro de la Península, en ocasiones a la otra orilla del mar. Una historia como una larga herida. Todos los sueños son un solo sueño. Todos los siglos son un solo instante y su naufragio. Todos los nombres son el mismo nombre: Hispania, Toledo, Al Andalus, Sefarad, América, España... mosaico de términos que proyecta en la Historia de España un perfil de quimera y otro de sombra, un esplendor de voces y pueblos y otro de silencio y ceniza.
lunes, 16 de agosto de 2010
Los mitos de la Historia de España. (15)
El talento, decía Flaubert, es una larga paciencia. La memoria parece ser que también lo es. Max Aub escribía en su diario el 25 de enero de 1962: "No somos nadie. Mal dicho: Somos nadie para los españoles. Fuimos nadie; no fuimos, habiendo sido." Max Aub se quedó sin país en 1939. Fue uno de aquellos cientos de miles de españoles que perdieron España al perder la guerra civil: que perdieron los manuales de historia, el porvenir... Con la recuperación de la democracia se les tributó homenajes y se les rescató para las enciclopedias. El boom del exilio, sin embargo, duró poco. Hubo un no mirar atrás, un no remover la tierra arada con el dolor de tantos años de españoles sin tierra. El exilio era una historia vieja, una historia triste...
Los mitos de la Historia de España. (14)
Entre el apagón del Siglo de las Luces y las Cortes de Cádiz, el XIX se inicia con un destierro. El 10 de mayo de 1808, después de entregar la corona a Napoleón, Carlos IV y su corte salían de Bayona, comenzando formalmente un exilio inundado de melancolía y dificultades financieras. Aquél sería el primero de una larga serie que condenaría a reyes y jefes de Estado y de gobierno a vivir el exilio, desde el cautiverio de Fernando VII en Valençay y, pasando por el extrañamiento de Maria Cristina, la marcha de Espartero o la huida apresurada de Isabel II, a la salida del general Miguel Primo de Rivera, el rey Alfonso XIII o los presidentes de la Primera y la Segunda República, Estanislao Figueras y Manuel Azaña. El rey actual, Juan Carlos I, nacería en el exilio, víctima él también de esta condición trágica de ser español: ser sin estar. Heredero, antes que de una corona, de la nostalgia de un país que hasta 1948 no será del todo el suyo, sino el de su padre, Juan de Borbón, otro español en el exilio.
domingo, 15 de agosto de 2010
Los mitos de la Historia de España. (13)
Todo era cerrazón y noche para el heterodoxo en aquella España del Siglo de Oro, agitada opor las convulsiones espirituales de Europa. En 1530 Luis Vives recibía desde París una carta de Rodrigo Manrique, hijo del inquisidor general erasmista Alonso Manrique, que en un tono amargo y desolado hablaba de los tiempos difícles que se vivían en España:
"Dices muy bien: nuestro país es una tierra de envidia y soberbia; y puedes agregar: de barbarie. Pues, de hoy en más, queda fuera de duda que nadie podrá poseer allá cierta cultura sin hallarse lleno de herejías, de errores, de taras judaicas. Así se ha impuesto silencio a los doctos; en cuanto a los que corrían al llamado de la ciencia, se les ha inspirado, como tú dices, un gran terror... En Alcalá se trata de extirpar completamente estudio de griego."
Los mitos de la Historia de España. (12)
La vida española ha sido rica en destierros. La intransigencia y terquedad de quien, de siglo en siglo, ha ejercido el poder político ha despojado a España de partes enteras de su ser diezmado, sepultando, vivos o muertos, a disidentes políticos o religiosos, a poetas, filósofos, eruditos... envolviendo su paso por el mundo en una penumbra de olvido.
Los mitos de la Historia de España. (11)
Hoy, confundidos por el complejo de culpa y la necesidad de reparar el silencio de tantos años, la palabra "exilio" suele pronunciarse en singular para referirse al repúblicano del 39. Sin embargo. El exilio es una de las manifestaciones más profundas y trágicas de la historia de España, y de todas las historias de la Historia: la penosa condición de los hombres y mujeres que se han enfrentado a la intolerancia del poder, bien fuera de la revolución o de la reacción. Una historia doliente y desengañada que ha secado viejas raíces y arrancado libertades y que ha obligado a muchos espñaoles a vivir transterrados. A veces dentro de la Península.
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