lunes, 16 de agosto de 2010

Los mitos de la Historia de España. (15)


El talento, decía Flaubert, es una larga paciencia. La memoria parece ser que también lo es. Max Aub escribía en su diario el 25 de enero de 1962: "No somos nadie. Mal dicho: Somos nadie para los españoles. Fuimos nadie; no fuimos, habiendo sido." Max Aub se quedó sin país en 1939. Fue uno de aquellos cientos de miles de españoles que perdieron España al perder la guerra civil: que perdieron los manuales de historia, el porvenir... Con la recuperación de la democracia se les tributó homenajes y se les rescató para las enciclopedias. El boom del exilio, sin embargo, duró poco. Hubo un no mirar atrás, un no remover la tierra arada con el dolor de tantos años de españoles sin tierra. El exilio era una historia vieja, una historia triste...

Los mitos de la Historia de España. (14)


Entre el apagón del Siglo de las Luces y las Cortes de Cádiz, el XIX se inicia con un destierro. El 10 de mayo de 1808, después de entregar la corona a Napoleón, Carlos IV y su corte salían de Bayona, comenzando formalmente un exilio inundado de melancolía y dificultades financieras. Aquél sería el primero de una larga serie que condenaría a reyes y jefes de Estado y de gobierno a vivir el exilio, desde el cautiverio de Fernando VII en Valençay y, pasando por el extrañamiento de Maria Cristina, la marcha de Espartero o la huida apresurada de Isabel II, a la salida del general Miguel Primo de Rivera, el rey Alfonso XIII o los presidentes de la Primera y la Segunda República, Estanislao Figueras y Manuel Azaña. El rey actual, Juan Carlos I, nacería en el exilio, víctima él también de esta condición trágica de ser español: ser sin estar. Heredero, antes que de una corona, de la nostalgia de un país que hasta 1948 no será del todo el suyo, sino el de su padre, Juan de Borbón, otro español en el exilio.

domingo, 15 de agosto de 2010

Los mitos de la Historia de España. (13)


Todo era cerrazón y noche para el heterodoxo en aquella España del Siglo de Oro, agitada opor las convulsiones espirituales de Europa. En 1530 Luis Vives recibía desde París una carta de Rodrigo Manrique, hijo del inquisidor general erasmista Alonso Manrique, que en un tono amargo y desolado hablaba de los tiempos difícles que se vivían en España:
"Dices muy bien: nuestro país es una tierra de envidia y soberbia; y puedes agregar: de barbarie. Pues, de hoy en más, queda fuera de duda que nadie podrá poseer allá cierta cultura sin hallarse lleno de herejías, de errores, de taras judaicas. Así se ha impuesto silencio a los doctos; en cuanto a los que corrían al llamado de la ciencia, se les ha inspirado, como tú dices, un gran terror... En Alcalá se trata de extirpar completamente estudio de griego."

Los mitos de la Historia de España. (12)


La vida española ha sido rica en destierros. La intransigencia y terquedad de quien, de siglo en siglo, ha ejercido el poder político ha despojado a España de partes enteras de su ser diezmado, sepultando, vivos o muertos, a disidentes políticos o religiosos, a poetas, filósofos, eruditos... envolviendo su paso por el mundo en una penumbra de olvido.

Los mitos de la Historia de España. (11)


Hoy, confundidos por el complejo de culpa y la necesidad de reparar el silencio de tantos años, la palabra "exilio" suele pronunciarse en singular para referirse al repúblicano del 39. Sin embargo. El exilio es una de las manifestaciones más profundas y trágicas de la historia de España, y de todas las historias de la Historia: la penosa condición de los hombres y mujeres que se han enfrentado a la intolerancia del poder, bien fuera de la revolución o de la reacción. Una historia doliente y desengañada que ha secado viejas raíces y arrancado libertades y que ha obligado a muchos espñaoles a vivir transterrados. A veces dentro de la Península.

Los mitos de la Historia de España. (10)


La muerte en el destierro de Antonio Machado, la de Juan Ramón Jiménez en Puerto Rico y la de tantos otros muchos de aquellos exiliados que no pudieron recomponer las raíces rotas al viento, son el triste epílogo de julio de 1936, pero también el símbolo de un largo desencuentro vivido por los españoles a través de su historia: las guerras civiles anteriores a la guerra civil que se confunden con la separación de las culturas y las lenguas en una Babel inconclusa, el diálogo de las distintas tradiciones espirituales enterrado en el fragor de las persecuciones, la expulsión como forma de cerrar las diferencias políticas.

sábado, 14 de agosto de 2010

Los mitos de la Historia de España. (9)


Benito Pérez Galdós fue soñador de una España que no pudo ser... La generación del 98, pese a leerle en privado, despreció su obra en público. La derecha católica se opuso rabiosamente a que la Academia Sueca le concediera el Nobel. Su obra "Electra" tuvo una buena parte de la culpa de ello. Tal vez por el miedo a los intolerantes de siempre, a la Iglesia puesta en la picota, a los clérigos escarnecidos en su obra, el autor de "El Lazarillo de Tormes" prefirió permanecer en el anonimato.

Los mitos de la Historia de España. (8)


En 1971, con la resaca del Consejo de Guerra de Burgos, Franco, ya anciano, se quejaba en la intimidad del giro de la Iglesia, pero el almirante Carrero Blanco, su mano de hierro, lo hacía públicamente, echándole en la cara su ingratitud por los 300.000 millones de pesetas que estimaba había sido el montante de la subvención del franquismo a la Iglesia. Las palabras, las consignas de viento y marea pronunciadas en el siglo XIX con acento de llama fueron recogidas por el gobierno franquista, que castigaba a clérigos contestatarios, multaba sus homilías, disolvía manifestaciones y detenía a los disidentes en cárceles concordatarias, y por fanáticos, como los guerrilleros de Cristo Rey, que procedían contundentemente contra los sacerdotes y los militantes católicos, invadían iglesias y protagonizaban acciones violentas contra las editoriales progresistas. El anticleralismo de la derecha defraudada y vengativa se hizo grito contra el presidente de la Conferencia Episcopal: "¡Tarancón al paredón!"

Los mitos de la Historia de España. (7)


Tras los sucesos de Barcelona, la España de sotana respondió poniendo el corazón en cirujanos de hierro providenciales, mezcla de Bismarck y san Luis Gonzaga, y recrudeciendo su ciego e irracional mensaje milenarista de la descatolización de España. Idea que recorrió la prensa cuando un representante de la otra España, la ignorada por el mito piadoso del Sagrado Corazón de Jesús, afirmara en 1931 que el país había dejado de ser católico. Según Azaña, proclamada la Segunda República, España no debía profesar creencia oficial alguna. La separación entre la Iglesia y el Estado pertenecía al repertorio legislativo de las naciones cultas de Europa, pero otras disposiciones, como la disolución de las órdenes religiosas considerads un peligro para el Estado y el fin del presupuesto del clero, eran excesivamente agresivas y entrañaban un grave riesgo de confrontación con la opinión católica.

Los mitos de la Historia de España. (6)


En 1876, de la quimera educativa de su principal portavoz, Giner de los Ríos, "formar hombres nuevos", "hacer hombres nuevos", nacería la Institución Libre de Enseñanza. Literarios y modernos, poetas de la naturaleza y el paisaje castellano, obsesionados por el clericalismo y falta de neutralidad del Estado, los fundadores de la Institución Libre diagnosticaron el problema de España en términos opuestos a los de Menéndez Pelayo. España había decaído por el monopolio católico; la solución conssitía en una religiosidad alternativa que autorizara la libertad de conciencia; el solar ibérico había sido rico en culturas y creencias; el catolicismo podía ser uno de los ingredientes de la tradición española, pero no el único...

Los mitos de la Historia de España. (5)


El pueblo de Madrid, armado de panfletos y artículos burlescos contra curas y frailes, acudió a la llamada ruidosa de los agitadores, como acudiría en 1835, 1854, 1868, 1931 o 1936... Desde esa hora todos los llamamientos a la libertad de los españoles serían acompañados del mugido anticlerical, con una salvedad, la del amanecer de 1975, a la muerte de Franco, cuando la clerecía más joven consiguió cambiar el rictus autoritario de la Iglesia del Concordato. En un país donde la jerarquía eclesiástica, con temor unas veces, con ferocidad otras, escuchaba mensajes tan llenos de ruido y furia como la sátira, la llama, el motín, el crimen, era un espèjismo creer que la palabra de la Iglesia y sólo ella definía la realidad de España, y que lo demás no tenía consistencia alguna, voces y explosiones tejidas y destejidas por intelectuales y afrancesados.

viernes, 13 de agosto de 2010

Los mitos de la Historia de España. (4)


El mito de la España católica, religiosa y guerrera, pueblo de teólogos y soldados, se hizo materia política en un momento de crisis: cuando la rebelión de las masas, el pluralismo con su secularización incontenible, los antagonismos entre la legislación laica y los derechos de la Iglesia y la pérdida de su influencia social despertaron en la derecha el miedo tradicionalista a "la descatolización de España y su alejamiento de la voluntad divina". Menéndez Pelayo, el más ilustre creador del mito católico, llegará a la escena histórica desde una idea romántica de España, una idea impermeable a los cambios de la modernidad.