lunes, 14 de septiembre de 2009

Ku Klux Klan


Si los catalanistas fueran negros votarían al Ku Klux Klan.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Arenys de Munt


José García Domínguez en Libertad Digital.

Quizá el peor malentendido histórico a propósito del catalanismo radica en conceder que su objetivo último sería la independencia. Sin embargo, nada más lejos de sus intenciones. Al contrario, lo que en verdad ansían los nacionalistas es seguir fantaseando a diario con la secesión, pero desde la certeza fáctica de que tal eventualidad no llegue a producirse jamás de los jamases.

Y es que la Ítaca de los independentistas no es la independencia, sino el propio independentismo en sí, esa compulsiva agitación permanente que tan rentable se ha revelado a lo largo del último cuarto de siglo. Por lo demás, nadie se engañe: lo suyo es el toreo de salón. De ahí el gran éxito de crítica y público que ha cosechado el referéndum-charlotada de Arenys de Munt, otro de esos triples mortales de boquilla tan caros a la aguerrida marinería de agua dulce que integra la escuadra de Mas, Duran, Puigcercós, Saura & Cía.

Como también de ahí esa desconcertante, obscena promiscuidad civil que, sin escándalo aparente de nadie, lleva a contemplar a Joan Laporta departiendo en alegre camaradería con Frederic Bentanachs, uno de los fundadores de Terra Lliure, convicto condenado a varios años de cárcel por la comisión de múltiples atentados criminales, algunos de ellos perpetrados en comandita con ETA. Pública connivencia moral entre el estabishment y los márgenes del lumpen político que igual se manifestó en la performance de Arenys de Munt, inopinada meca del seny por la que el domingo desfilaron multitud de representantes institucionales con tal de rendir pleitesía al alcalde que patrocinó el espectáculo.

En fin, radiantes y felices como niños con zapatos nuevos, acaban de descubrir un nuevo juguete: los referendos de la Señorita Pepis. Porque habrá más, muchos más; sobre todo, a medida que se acerquen los comicios domésticos de 2010. Puigcercós ya lo ha anunciado: el radicalismo vacuo de la Esquerra se aferrará a esos simulacros escénicos con tal de seguir disputándole a Convergència el espacio del sentimentalismo identitario. Una huida, otra, extramuros de la lealtad constitucional a la que tampoco será ajeno ese cadáver insepulto que se hace llamar Iniciativa per Catalunya.

No obstante, que vayan con mucho cuidado: el día menos pensado, el resto de España, harta de tanto circo, podría reconocerles la victoria.

sábado, 12 de septiembre de 2009

viernes, 11 de septiembre de 2009

Fracaso

Ángel de la Fuente en El Periódico de Catalunya




La Generalitat ha hecho públicos hace unos días los desalentadores resultados de una prueba de competencias básicas para alumnos de sexto de primaria. Uno de cada cuatro niños catalanes termina el primer ciclo educativo sin haber adquirido las competencias básicas de lengua y matemáticas que le permitirían afrontar la educación secundaria con un mínimo de garantías de éxito. Las tasas de fracaso, además, son significativamente más elevadas entre los colectivos más desfavorecidos. El ascensor social que debería ser la escuela simplemente no funciona.
Esto confirma uno de los resultados clave de la investigación reciente en la economía de la educación: que tanto las causas como los remedios del fracaso escolar han de buscarse en los primeros años de vida. El aprendizaje es un proceso acumulativo que comienza muy pronto, en el que cada cosa tiene su tiempo y los inputs familiares son cruciales. Los niños que no adquieren en su momento las herramientas básicas para seguir aprendiendo van acumulando déficits de competencias que difícilmente tienen remedio más adelante.
La implicaciones son claras: tenemos que cogerlos a tiempo. Si queremos tener alguna posibilidad de compensar los efectos de las desigualdades socioeconómicas de origen, una escolarización muy temprana y de calidad es imprescindible. También lo son la detección precoz de los problemas de aprendizaje y su corrección mediante los adecuados programas de refuerzo en la educación infantil y primaria.
Después ya es demasiado tarde en la mayoría de los casos. De hecho, algunas de las medidas que se adoptan en secundaria para salvaguardar la igualdad de oportunidades no solo no funcionan sino que terminan empeorando las cosas. La principal es el itinerario único. Mantener juntos en una única aula hasta los 16 años a estudiantes con niveles de preparación y motivación y planes inmediatos muy distintos no ayuda demasiado a los más atrasados y suele traducirse en un menor nivel de exigencia. Seguramente no hace falta separar a los alumnos por centros, pero convendría al menos separarlos por aulas durante parte de la jornada.

jueves, 10 de septiembre de 2009

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Con la inmersión suspendemos en matemáticas


Jesús Royo en La Voz Libre.

El SEDEC ha encargado un estudio para controlar la eficacia de la inmersión en niños de siete años. Una especie de auditoría. Está claro que el SEDEC no es neutral: por eso, ese estudio no nos merece precisamente una confianza ciega.

Se comparan los resultados de los niños castellanohablantes educados en castellano (grupo A) con los niños de inmersión: castellanohablantes (grupo B) y catalanohablantes (grupo C). Obtienen respectivamente, como nota de castellano, 8, 7 y 7. De catalán: 5, 7 y 8. Y el SEDEC se felicita por los resultados y la labor realizada: valoración positiva.

Pero -y aquí es donde le duele- resulta que en matemáticas los puntos son 5, 4 y 5. O sea, los que tienen la escuela en su lengua aprueban y los que aprenden en una lengua no materna, suspenden. ¡Alto! Entre aprobar y suspender hay una diferencia cualitativa: significa ir a la universidad o quedarse en la calle, significa trabajar o ir a la cola del paro.

Yo lo encuentro desolador. Que el niño 'inmersionado' gane dos puntos en catalán no es ninguna sorpresa, es de lo que se trata. Pero que el precio sea perder un punto en castellano, su lengua, y otro punto en matemáticas, creo que debería hacer sonar la alarma. La propia lengua es nuestra mayor riqueza, es el puente más directo a la realidad, a la belleza y al saber. De la propia lengua hay que tener un conocimiento extenso e intenso, dominar todos sus recursos expresivos. La propia lengua ha de estar sólida y perfectamente instalada. Y las matemáticas: indican la aptitud para el pensamiento formal, la capacidad para plantearse los problemas y los procesos para resolverlos. O sea, la plena adaptación a la vida, la capacidad para anticiparse y dominar los acontecimientos.

A los inmigrantes nos han vendido la moto de que la inmersión era una garantía para encontrar trabajo en el futuro. Pero yo creo que, tal como pintan las cosas, la inmersión nos deja más desarmados que nunca. Los ‘inmersionados’ en su gran mayoría continuarán haciendo de basureros, albañiles y mujeres de la limpieza.

martes, 8 de septiembre de 2009

Bilingüismo efectivo y afectivo


Fernando Savater en El País.


En el bombardeo preventivo que está recibiendo el Tribunal Constitucional (y de paso el resto de la ciudadanía española) a costa de la demorada sentencia sobre el Estatut, se han oído cosas realmente estupefacientes. Por ejemplo, sobre un posible fallo restrictivo del modelo idiomático que se establece en dicha ley. Veamos: cuando se hizo público hace un año el llamado "Manifiesto por la lengua común", gran parte de las desaforadas críticas que recibió llegaron desde Cataluña. Se estaba creando un problema donde no existía, se ascendían algunos excesos puntuales a norma general, se atacaba al débil y se defendía al fuerte, etcétera. Con cierto asombro oímos a algunas personas que antes se quejaron -privadamente, eso sí- de maltrato institucional a los castellanohablantes proclamar que en Cataluña no había ninguna molestia a este respecto. Me recordaban un poco a esos manifestantes iraníes que protestaron por el supuesto fraude electoral para luego aparecer en la televisión del régimen diciendo que les habían engañado desde el extranjero...
Pues bien, hace pocos días el secretario de política lingüística de la Generalitat -Bernat Joan, de ERC- señaló los perjuicios que podría acarrear un pronunciamiento adverso del TC sobre lo que el Estatut dispone en este campo: "Una sentencia como la que se prevé podría crear un alud de gente que exigiera en los tribunales educación en castellano para sus hijos o que reclamara el derecho de poder funcionar en castellano en cualquier ámbito de la administración". Por tanto, concluyó, tal recorte sería "inaceptable e ilegítimo". De modo que sólo una legislación prohibitiva impide que muchos catalanes reivindiquen su derecho a usar el castellano en la educación o las relaciones institucionales... que por otra parte la Constitución les reconoce. Carecen de elección no por falta de ganas sino por falta de reconocimiento legal de su libertad: ¿no hay un conflicto aquí? ¿Será reaccionario el TC si dicta sentencia a favor de esa libertad conculcada? Conceder derechos puede ser progresista, siempre que no se trate del derecho a privar de sus derechos a otros...

Uno de los argumentos más empleados a favor de la inmersión lingüística en cualquiera de los idiomas autonómicos es que sin ella no se garantiza su dominio al mismo nivel que el castellano. Pues bien, sin duda el bilingüismo en esas autonomías es un objetivo deseable y encomiable (aún mejor sería que todos los españoles conociésemos, además de nuestra lengua común, nociones suficientes del resto de las oficiales) pero no constitucionalmente obligatorio. Ni educativamente prioritario. El bilingüismo perfecto es un raro don: lo normal es hacer la mayor parte de la vida en una lengua, aunque se conozca suficientemente otra... o quizá otras. Es un avance cultural y social que pueda vivirse normalmente también en euskera, gallego o catalán, pero nunca al precio de convertir a la lengua común de nuestro país en otra lengua extranjera, como el apetecido inglés. El pluralismo es sin duda un valor, pero la unidad política, laboral y cultural que garantiza una lengua común no lo es menos... ni tiene por qué oponerse a la diversidad optativa. Salvo que se condene lo que facilita la unidad a ser residuo soportado pero no bienvenido, una manía a erradicar en vez de instrumento indispensable de conjunción. En tal caso, no sólo el TC sino el resto de los ciudadanos supongo que tendremos algo que decir.

sábado, 5 de septiembre de 2009

jueves, 3 de septiembre de 2009

España S.A.


Albert Boadella en su blog.


Mi mujer me dice: ¿No puedes publicar algo en sentido positivo? Tiene toda la razón, y lo voy a intentar. Hace tiempo que le voy dando vueltas a la posibilidad de encontrar una solución definitiva al llamado “problema catalán” en la misma línea que “El balcón de la cultura” cuyo desarrollo ya fue planteado en este blog el viernes 14/VIII
Llevamos más de un siglo arrastrando una rémora reaccionaria y nadie ha sido capaz de ponerle punto final. El delirio regional corresponde todavía a un enquistamiento de la España negra en pleno siglo XXI La cuestión sigue siendo la misma: O se largan o se quedan con cara sonriente, pero esa monserga diaria es mortífera por su enorme pesadez y sobretodo por el desgaste que supone para la cimentación de los temas esenciales de ámbito nacional.
Modestamente me atrevo a plantear una posibilidad de arreglo en la misma modalidad que se hizo en su día comprando territorios a los turcos de Palestina con el fin de establecer algunos asentamientos judíos, sufragados entonces, por el magnate Rothschild. Se trataría de introducir un concepto mercantil parecido en el conjunto de hectáreas que forman el territorio español y de esta forma el problema podría solucionarse mediante un precio de mercado.
Para llevar a término la componenda proyectada hay que dejar de lado los romanticismos históricos y otras martingalas que impiden una visión pragmática del tema. Imaginemos por un momento que pertenecemos a una sociedad que se llama España S.A. con cuarenta millones de accionistas cuyo último contrato fue firmado en asamblea mayoritaria de socios a través de la Constitución de 1978 Habitamos todos una finca de la que poseemos idéntica participación, por lo tanto, si una comunidad de propietarios desea finalizar unilateralmente el contrato y quedarse con una parte del terreno, solo es cuestión de negociar el precio del metro cuadrado, así como la penalización por ruptura de contrato. Si la suma que percibe el resto de propietarios de la sociedad es considerada suficientemente sustanciosa, nada impide que los compradores se queden con la parte de la hacienda acordada y además pongan una valla.
Cuando cada uno de los españoles vendedores ingresen un buen puñado de euros como resultado de la operación financiera, no duden que todos saltarán de alegría y les importará un comino que Cataluña finalmente siga haciendo lo mismo que hace ahora con la lengua u otros inventos folklóricos. El hecho que se autoproclame nación o imperio feudal independiente, será incluso celebrado con grandes fastos con tal que deje de darnos la lata.
Aquí, el único problema que plantea mi solución mercantil es si los catalanes estarán de acuerdo en conseguir finalmente su independencia a cambio de tener que soltar la pasta, aunque solo se trate de 50 euros por cabeza. Veremos si el patriotismo se impone al hecho diferencial que tantos chistes ha inspirado.
En el peor de los casos, probarlo no cuesta nada y es mucho más sensato que cualquier referéndum de auto determinación que, a fin de cuentas, significa la posibilidad de romper el contrato unilateralmente y escabullirse de la sociedad con una parte del botín de todos.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Dedicado a los que piensan que sólo me interesa el tema de la lengua











El hombre libre


"El hombre libre es aquel que piensa de otro modo de lo que podría esperarse en razón de su origen, de su medio, de su estado y de su función o de las opiniones reinantes en su tiempo".


Nietzsche