Hacia la mitad del siglo XVIII, Antonio de Capmany describía el catalán como un idioma antiguo y provincial, muerto para la república de las letras. Capmany aspiraba, como en el siglo XIX Piferrer o el propio Aribau, autor de una conocida oda a la patria, a que se le reconociera sobre todo como escritor en español, y aunque los poetas de la Renaixença explicaran la decadencia literaria del catalán por la pérdida de peso político de Cataluña y se dijera que el castellano se había beneficiado de ser la lengua de la Corte y del gobierno, lo cierto es que su expansión natural por tierras de Aragón, Valencia o Cataluña se debía sobre todo a los intereses comunes de las elites, a su fonética innovadora ya que en el siglo XVI -para Capmany ya en el XIII el castellano era la lengua más bella, pulida y suave de Europa- tenía una gran proyección internacional.
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Los mitos de la Historia de España. (38)
Hacia la mitad del siglo XVIII, Antonio de Capmany describía el catalán como un idioma antiguo y provincial, muerto para la república de las letras. Capmany aspiraba, como en el siglo XIX Piferrer o el propio Aribau, autor de una conocida oda a la patria, a que se le reconociera sobre todo como escritor en español, y aunque los poetas de la Renaixença explicaran la decadencia literaria del catalán por la pérdida de peso político de Cataluña y se dijera que el castellano se había beneficiado de ser la lengua de la Corte y del gobierno, lo cierto es que su expansión natural por tierras de Aragón, Valencia o Cataluña se debía sobre todo a los intereses comunes de las elites, a su fonética innovadora ya que en el siglo XVI -para Capmany ya en el XIII el castellano era la lengua más bella, pulida y suave de Europa- tenía una gran proyección internacional.
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