Las historias que los nacionalistas catalanes cuentan para después de la guerra olvidan a menudo que la Cataluña de la juerga revolucionaria aterró a la gran burguesía y a las clases medias. Que la guerra civil, como en el resto de España, supuso el ensañamiento de catalanes contra catalanes. Que la represión del 39 fue masiva, arbitraria y clasista -se ensañó con campesinos y obreros- pero que la desatada por los utopistas del 36, aunque menor, también fulminó a un buen número de catalanes: periodistas, abogados, militares, y algunos notables que venían siendo públicamente hostiles a los sueños revolucionarios que se anunciaban en las calles. Que quienes militarmente terminaron por aplastar la utopía revolucionaria traían una idea totalitaria y centralizadora de España. Que a esa idea de patria se adhirieron por simpatía, entusiasmo e interés, muchos catalanes. Cambó y la burguesía financiaron a Franco. Josep Pla, exiliado en Roma durante la guerra civil, trabajó como espía del general rebelde. Juan Estelrich fue uno de los propagandistas más refinados de la dictadura y Eugenio d´Ors se conviritó en la gran figura intelectual de la España franquista.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Los mitos de la Historia de España. (71)
Las historias que los nacionalistas catalanes cuentan para después de la guerra olvidan a menudo que la Cataluña de la juerga revolucionaria aterró a la gran burguesía y a las clases medias. Que la guerra civil, como en el resto de España, supuso el ensañamiento de catalanes contra catalanes. Que la represión del 39 fue masiva, arbitraria y clasista -se ensañó con campesinos y obreros- pero que la desatada por los utopistas del 36, aunque menor, también fulminó a un buen número de catalanes: periodistas, abogados, militares, y algunos notables que venían siendo públicamente hostiles a los sueños revolucionarios que se anunciaban en las calles. Que quienes militarmente terminaron por aplastar la utopía revolucionaria traían una idea totalitaria y centralizadora de España. Que a esa idea de patria se adhirieron por simpatía, entusiasmo e interés, muchos catalanes. Cambó y la burguesía financiaron a Franco. Josep Pla, exiliado en Roma durante la guerra civil, trabajó como espía del general rebelde. Juan Estelrich fue uno de los propagandistas más refinados de la dictadura y Eugenio d´Ors se conviritó en la gran figura intelectual de la España franquista.
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