El dilema no lo resolví hasta mucho más tarde, hasta el día en que un librero de lance puso en mis manos, a cambio de algún dinero, un ejemplar de "Humor honesto y vago", el libro de Josep Pla que Ediciones Destino había publicado en 1492. Uno de los artículos en él recogidos -son todos excepcionales, de lo mejor que escribió el autor del "Calendario sin fechas"- lleva por título "Las escuelas", y aparece justo al primcipio del volumen, en una posición nada arbitraria, entre "Las criatuars" -el que abre el libro- y "La juventud". Pues bien, en "Las escuelas" Pla sostiene -y aporta numerosas pruebas para sostener lo que sostiene- que el origen de estos centros pedagógicos no guarda relación alguna con el afán de conocimiento ni con la voluntad de transmitir este conocimiento a los demás. Según él, el móvil que lleva a los padres a "encerrar a sus hijos, intermitentemente, en lugares remotos, seguros y de escamoteo difícil" es "el descubrimiento de que los seres humanos se arman en proporción a la lejanía en que viven". Vaya, que el móvil es el amor y su imprescindible salvaguarda. La instrucción como forma de entretenimiento no surge sino más tarde, cuando se amplían horarios, calendarios y estudios, se crea la figura del número y, para justificar su existencia, se le atribuye el cuidado de los niños.
lunes, 22 de marzo de 2010
Progresa adecuadamente. (19)
El dilema no lo resolví hasta mucho más tarde, hasta el día en que un librero de lance puso en mis manos, a cambio de algún dinero, un ejemplar de "Humor honesto y vago", el libro de Josep Pla que Ediciones Destino había publicado en 1492. Uno de los artículos en él recogidos -son todos excepcionales, de lo mejor que escribió el autor del "Calendario sin fechas"- lleva por título "Las escuelas", y aparece justo al primcipio del volumen, en una posición nada arbitraria, entre "Las criatuars" -el que abre el libro- y "La juventud". Pues bien, en "Las escuelas" Pla sostiene -y aporta numerosas pruebas para sostener lo que sostiene- que el origen de estos centros pedagógicos no guarda relación alguna con el afán de conocimiento ni con la voluntad de transmitir este conocimiento a los demás. Según él, el móvil que lleva a los padres a "encerrar a sus hijos, intermitentemente, en lugares remotos, seguros y de escamoteo difícil" es "el descubrimiento de que los seres humanos se arman en proporción a la lejanía en que viven". Vaya, que el móvil es el amor y su imprescindible salvaguarda. La instrucción como forma de entretenimiento no surge sino más tarde, cuando se amplían horarios, calendarios y estudios, se crea la figura del número y, para justificar su existencia, se le atribuye el cuidado de los niños.
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