martes, 23 de marzo de 2010

Progresa adecuadamente. (22)


Aunque sólo sea para tratar de comprender los enrevesados mecanismos por los que se rige este gran islote llamado Cataluña, cabría preguntarse por qué el Departamento de Enseñanza de la Generalitat no ha tenido a bien, una vez más, cumplir la ley. ¿Quizá por dinero, para contener el presupuesto y fomentar de paso el ahorro? No hay duda que 6000 catedráticos gastan mucho más que 2200, pero lo mismo ocurre con los altos cargos y sus asesores -que puede que no abunden tanto, pero cobran muchísimo más-, y en este apartado, en cambio, no parece que haya habido excesiva contención. Y, ciñéndonos a lo que son las competencias del propio Departamento, si había dinero para subvencioanr de por vida ocho escuelas de élite leales al espíritu fundacional del país, también lo habría, supongo, para pagar la diferencia de sueldo a 3.800 leales funcionarios. (Observe el lector que hay lealtades y lealtades: las primeras, por ejemplo, tienen que ver con destacados miembros de la familia; las segundas, con algunos servidores del Estado.)

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